En el Casal comienzan, como cada año, una serie de experiencias comunitarias que se dan entre los diferentes grupos de jóvenes en edades comprendidas entre los 23 y 30 años. Normalmente son experiencias de una semana de duración que complementan la vivencia comunitaria de los grupos que se encuentran durante el curso un día a la semana en el Casal.
Os dejamos el testimonio, esta vez, de una participante:
En febrero, el grupo Intermagis 2000 vivimos nuestra tercera semana de comunidad en el Casal. Compartimos techo y vida durante seis días, manteniendo cada uno su rutina habitual, con ritmos e intensidades muy diferentes, pero con el deseo firme de poner a la comunidad en el centro en las horas libres.
Aunque en casa no se duerme como en ninguna parte, logramos que el espacio de convivencia se convirtiera en un auténtico hogar. Aprendimos cosas nuevas unos de otros, descubriendo detalles de nuestras vidas que a menudo pasan desapercibidos en los encuentros semanales.
Si tuviéramos que destacar momentos que nos han hecho sonreír (y pensar), nos quedaríamos con: las comidas compartidas y esa bendición de mesa coreografiada que ya es marca de la casa. También las oraciones de la mañana, el rato en el que nos levantábamos con los primeros que tenían que irse para empezar el día con sentido. Y la emoción de acompañar a un miembro de nuestra comunidad hasta la puerta en su primer día de trabajo!!
El ambiente ha sido de una bonita y acogedora intensidad. Tanto es así que, cuando la semana se acabó, a todos se nos hizo extraño volver a la "normalidad"; nos habíamos acostumbrado rápidamente a la calidez de convivir.
Esta experiencia no sólo nos ha dejado anécdotas, sino que nos ha reforzado como comunidad. Nos vamos con la certeza de que, a pesar de nuestros horarios frenéticos, cuidar los espacios comunes nos hace crecer a todos.
¡Gracias Casal Loiola por hacer esto posible, por hacernos sentir, más que nunca, en casa!





