El pasado 10 de marzo se celebró una nueva sesión de las Meriendas Literarias, entrada en las obras Blancor , del Jon Fosse, y Blanco , de la Han Kang. El encuentro se convirtió en un espacio de diálogo donde las personas participantes compartieron sus lecturas, impresiones e interpretaciones de las obras, poniendo en común miradas diversas en torno a los textos.
La sesión también contó con la participación de Miquel Oliveras, que aportó una dimensión artística a través de sus acuarelas, ayudando a traducir en imágenes algunas de las ideas y sensaciones surgidas durante la conversación.
A continuación, compartimos el testimonio de una de las personas participantes:
Fui con una idea algo preconcebida. Blanco me había encantado, lo cierto es que la mayoría de la gente dijo lo mismo. Y Blancor no mucho. Lo encontré muy repetitivo, donde el protagonista parecía algo tonto. No salía de dónde estaba inmerso y no salía adelante ni atrás. Esto me hizo quedar algo bloqueada.
Mi sorpresa fue que después de hablar con toda la gente del grupo, tuve una idea muy diferente del libro, tanto que me lo he vuelto a leer. Ni se me ocurrió que el color blanco se pudiera interpretar como la muerte, que la vida era el negro, que saber detenerse hasta ver la tapa blanca era un estado de ánimo, y que una pequeña piedra puede ser un silencio. Realmente, muy enriquecedor todo el diálogo que tuvimos.
Miquel Oliveras también nos lo puso muy fácil. Hizo unas descripciones muy adecuadas y nos trajo unos cuadros que había pintado. Unas acuarelas muy únicas y realmente sorprendentes, como la mayoría de estas meriendas literarias, que siempre te aportan y que puedes aportar lo que quieras.
Si algo me gusta destacar de estas meriendas es que puedes hablar libremente y cada uno aporta lo suyo, y como hay gente de edades muy diferentes y de procedencias muy diferentes, seguro que siempre aprendes algo.





